Fantasías sexuales que a todos nos vuelven locos

Una fantasía sexual es una representación que creamos en nuestra mente (o que re-creamos), que nos provoca excitación. Aunque creo que todos lo sabemos.

¡Aquel que nunca haya disfrutado con una fantasía sexual que levante la mano! Pocos serían quienes se hicieran notar ante esta pregunta, tanto hombres como mujeres. Hay estadísticas que muestran que 9 de cada 10 personas fantasean de modo habitual, lo cual es algo muy sano y hasta recomendable.

Las fantasías sexuales están muy relacionadas con el desarrollo sexual de la persona y, por supuesto, también con aspectos culturales y experiencias personales. Por supuesto esto nos haría pensar que hombres y mujeres tienen fantasías diferentes, pero ¿acaso es así?

En el curso de mis investigaciones he llegado a la conclusión de que no. ¿Quieres conocer cuáles son las fantasías sexuales que comparten hombres y mujeres?

Tríos

Hay una pequeña diferencia que yo he notado entre hombres y mujeres, tanto en mi investigación sobre el tema como en mis conversaciones con conocidos. Y es que mientras que los hombres se muestran (en general, o eso quieren hacernos creer) más reacios a mantener tríos con otro hombre y una mujer, ellas parecen estar dispuestas a ambas opciones, es decir a tríos con otra mujer y un hombre o con dos hombres. ¿Curioso? No tanto. ¿Problemático? Quizá, si lo piensas desde la perspectiva de una mujer que no puede cumplir con sus fantasías porque no encuentra dos hombres dispuestos a compartir la cama con ella.

Dominación/sumisión

Parece que no nos ponemos de acuerdo sobre lo que nos gusta más, si ser dominados o dominar. Se trata, por supuesto, de una cuestión de gustos, pero a rasgos generales parece ser que tanto hombres como mujeres nos sentimos atraídos por el poder, ya sea para emplearlo sobre alguien o para que lo usen sobre nosotros.

Puede que el boom de Cincuenta Sombras de Grey (no lo quería mencionar porque no me gustan nada estos libros, pero ya ha tenido que salir) haya sido el detonante de un creciente interés por la dominación en todas sus vertientes, si bien es verdad que desde tiempo inmemoriales el porno ha estado cargado de elementos de esta categoría.

Lugares públicos

El peligro aumenta el deseo… o eso parece. La adrenalina despierta la libido y es por eso que muchas de las fantasías sexuales están inspiradas en «lo prohibido»: la posibilidad de ser descubiertos en una situación socialmente no permitida llama la atención tanto de hombres como de mujeres. En relación a la segregación de adrenalina se pueden señalar numerosas filias, pero es posiblemente la de tener relaciones en un lugar público, tratando de que no nos pillen, una de las más extendidas.

En el parque, en el coche, en un ascensor, en los probadores de unos grandes almacenes… Cualquier lugar es bueno para que se desate la pasión. Sin embargo, hay que ser precavidos puesto que el ser descubiertos, más que miradas de reproche, en algunos casos puede acarrear hasta multas que nos podríamos ahorrar fácilmente manteniendo la precaución.

Con un conocido prohibido

Otra de las fantasías que nos inspira la adrenalina es la de mantener encuentros con alguien que conocemos pero con el que, por algún motivo, no debemos relacionarnos a este nivel. Puede que se trate de un jefe, la pareja de un amigo o amiga, un familiar de tu pareja… Qué sé yo, ¡podría ser cualquiera!

En este caso hay que tener mucho tacto para compartir nuestra fantasía con nuestra pareja (si la tenemos); debemos conocerla muy bien antes de arriesgarnos a hacérselo pasar un mal rato y, quizá, hasta cogerle ojeriza a esa persona. Tengamos cuidadito pues podría tomárselo como el deseo de ser infieles (que es en parte lo que hace de esta fantasía algo interesante) y no queremos echar a perder nuestra relación por una idea que, seguramente, sea solo eso, una idea irrealizable.

Con un desconocido

Por otro lado la idea del sexo con una persona a la que no conocemos de nada también posee un elemento excitante y llamativo tanto para mujeres como para hombres. Supongo que formar parte del imaginario común la idea de un ser humano que podría hacernos llegar al clímax como si conociera nuestro cuerpo a la perfección y luego se marchase a su casa y no hubiera que volverse a ver (esta es la mejor parte: sin complicaciones).

Lo malo es que, si uno/a se pone a pensarlo, lo más probable es que fuera un desastre, ya que seguramente esa persona no es un dios o una diosa del sexo y no sabe lo que queremos porque no nos conoce de nada… Pero como fantasía no está mal.

 

Por supuesto existen muchas otras fantasías sexuales, algunas de las cuales compartimos hombres y mujeres y algunas otras que no. ¿Cuáles creéis que me he dejado en el tintero? ¿Os atrevéis a confesar cuál es vuestra favorita?

Un besazo de vuestra hada pervertida XXX

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