Cómo ganar confianza en ti mismo/a te ayudará a tener mejor sexo

Como en tantos otros aspectos de la vida, es importante sentir confianza en uno mismo para que el sexo sea tan extraordinario como puede ser. La seguridad en el ámbito del dormitorio es lo que se conoce como autoestima sexual y es la que nos permite sentirnos cómodos y relajados durante las relaciones sexuales.

Tener una buena autoestima sexual es sinónimo de disfrutar al máximo y, cómo no, de resultar atractivo a nuestra pareja. Si no te sientes muy seguro de ti mismo o misma en este momento (ya sea porque cogiste unos kilitos de más, acabas de pasar por un embarazo o, en general, eres una persona insegura) no tienes de qué preocuparte porque la autoestima sexual no es como el color de los ojos, sino que se trata de un músculo que puedes entrenar fácilmente. ¿Quieres saber cómo?

Concéntrate en tus atributos positivos y las cosas que haces bien

Siempre es mejor enfocarte en lo positivo que darle vueltas y vueltas a lo que haces mal o que no te gusta. Realzar las partes de tu cuerpo que te gustan más no solo te ayudan a verte mejor y, por lo tanto, sentirte mejor, sino que resultarás más atractivo/a: supón que eres una chica sin mucho pecho pero con un culito respingón, y sin embargo sigues empeñándote en llevar escotes pronunciados que no te favorecen demasiado y pantalones anchos y sin forma.

Ten en cuenta que en el calor del sexo tu compañero no va a fijarse en si te sobran tres kilos, porque estará muy ocupado y pendiente de otro montón de cosas, como desabrocharte  el sujetador o bajarte los pantalones.

Además, si aprovechas las cosas que haces bien mejorarás y mejorarás cada vez más, darás un genial trato a la otra persona y esta te felicitará por lo bueno o buena que eres haciendo… qué sé yo qué cosas maravillosas que seguro que sabes hacer. Así poco a poco irás construyendo una autoestima sobre tus aspectos positivos que te ayudará a mejorar los negativos pero porque quieres, no porque te haga muchísima falta (al fin y al cabo, ya eres casi perfecta/o).

Cuida de tu higiene y tu imagen

Eslogan de una infinidad de anuncios de cosmética es la frase «Me siento bien cuando luzco bien», y es por algo. No solo las personas que tienen poca confianza o se sienten mal consigo mismas dejan de arreglarse y cuidar de sí mismas (este es uno de los rasgos de la depresión), sino que esto se convierte en un bucle: te sientes tan mal que pasas de arreglarte y al final acabas sintiéndote mal porque has pasado de arreglarte y no te resultas atractiva o atractivo a ti misma/o. Esto es un problema que hay cortar de la forma más sencilla que hay: dándose una buena ducha, depilándose, arreglándose el pelo, maquillándose si se tercia y poniéndose la ropa que mejor nos sienta (no la más cómoda, sino la que nos hace ver mejor a nuestros ojos).

Las chicas lo sabemos bien. Si llevamos varios días sin depilarnos porque es invierno y da mucha pereza, cuando por fin lo hacemos nos sentimos las personas más sexy del planeta. Así lo digo y lo mantengo porque es como es.

Conócete: ¿qué te gusta? ¿qué te gustaría hacer o que te hicieran?

La mejor manera de sentirse cómodo o cómoda en el sexo es saber bien lo que uno quiere y cómo pedirlo. En ocasiones, la falta de información o de confianza en nosotros mismos nos hace dejarnos llevar demasiado por lo que quiere nuestra pareja sexual, y, aunque eso no está mal si se trata de un acuerdo consensuado (del tipo «hoy hacemos lo que te apetece a ti, mañana hacemos lo que me gusta a mí»), nos puede llevar a la sensación de que no tenemos demasiado poder sobre nuestro cuerpo.

Tenemos que conocer nuestro cuerpo en primer lugar para saber cuáles son aquellos puntos fuertes de los que hablábamos anteriormente, pero también para ejercer nuestra voluntad en nuestros encuentros sexuales y no dejar que sea el otro siempre quien lleve la batuta.

Si crees que no eres demasiado bueno en la cama, investiga y practica

La práctica hace al monje, se suele decir. La falta de educación sexual en muchas ocasiones nos lleva a concepciones erróneas no solo acerca de nuestro cuerpo y el cuerpo del individuo al que dirigimos nuestras atenciones, sino también acerca de cómo funcionan la seducción, el sexo y las relaciones en general.

Es importante aprender e investigar sobre aquello sobre lo que no se está seguro, y no solamente viendo porno. Gracias a Internet podemos acceder a una muy buena cantidad de información acerca de estos temas, así que te recomiendo encarecidamente que eches un vistazo a alguna web de sexología y resuelvas todas tus dudas, si es que las tienes.

Comunícate y ríete

A veces solo nos hace falta que alguien (que no sea nuestra abuela) nos diga lo guapos que somos. Es probable que tus miedos sean infundados y que seas mejor en la cama de lo que tú crees o que lo que tú consideras un defecto físico sea tenido como uno de tus mejores atributos por tu pareja. También puede ayudarte a descubrir qué podéis hacer juntos para mejorar vuestras relaciones. Si, además, aprendes a reírte de tus defectos y tus fallos, demostrarás a tu pareja que tienes la seguridad suficiente y que, además, te tomas la vida con alegría y sin dramas, lo que siempre es un plus.

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